Quieta
Con mi dedo me desplazo suavemente entre puntos. Es muy suave y desearía no tener que despegarme jamás, tener siempre una parte en contacto.
Y ahora todos se desplazan entre líneas largas y negras, finas y delicadas que se cuelan entre ellos. Y me encanta, realmente me encanta.
También hay zonas rasgosas, que hacen cosquillas en mis yemas. De diferentes medidas, entrecruzados y mal ordenados. Intentan ser rectas, y sigo la línea.
Finos... me encantan y mi dedo no puede separarse. Ni mis labios.
Formas rectas que me gusta reseguir.
Pesa un poco, pero el contacto es genial. Como cuando el sol te esta quemando y no quieres moverte. Su olor entra de forma incontrolable y me adormece.
Mirar hacia un lado y sentirte rodeada. Mi oido aplastado no deja de oir el ritmo que todo lo marca.
Resiguiendo las formas, manteniendo sólo el contacto.
Y mientras duró el sueño todo fue increible. Y ahora cierro los ojos recreando aquellas sensaciones... lo vivo, lo veo y lo siento.
