A veces los peces sólo se sienten comprendidos por las ovejas. O por las mujeres astutas y de malas intenciones. Llamar a un pez : -Oveja; es uno de los grandes placeres de la vida. Y otro es ser un pez y que te llamen: -Oveja. ¿Es normal soltar esa sonrisa nerviosa? Pensar en cosas, que tampoco son para tanto, y partirte de la risa.
Un brindis por los Peces-Oveja.
1 comentario:
Y otro de los placeres de la vida es sentirte un pez atrapado en un cuerpo de oveja y ver que a tu lado hay alguien que se siente exactamente igual que tu. Porque, aunque la vida sea injusta y nos toque pasar solo 4 días geniales pero no poder disfrutar de las tonterías como la pareja sentada frente a nosotras,siempre hay alguien que te comprende y con quien te puedes desahogar.
Cuando el pez tiene miedo de la tortuga.... allí aparece Oveja!
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