La nube negra ha desaparecido de mi cama. Tampoco aparece ya la imagen borrosa que había en la pared. Y todo gracias a un café. Me sorprende la actitud de las personas antes los temores de otras. Me encantan y me relajan. Y consiguen que el día se vuelva más luminoso.
He pasado un fin de semana genial, perdiendo al futbolin, descubriendo bares en los que jamás había estado, asistiendo a discotecas de los años 70 y cenando en pizzerías donde no tienen pizzas. Ni macarrones.
Me sorprende odiar entrelazar mis dedos por la calle y a la vez estar encantada con ello.
¿Te hace un café?
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1 comentario:
Sin perdones, sabes que te espero al otro lado de la nube negra.
Y los fines de semana que vendrán...
Mejor dos cafés solos que uno largo ;-) Cuando quieras!
Un beso
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