Paseando tranquilamente por la calle. Unas botas geniales... sólo 3 eurillos más que las que me gustaban. Pero no quedan en la tienda... Me convencen para preguntar a una de esas chicas estiradas que trabaja a la última moda y que cree ser un ser superior. La chica... increiblemente super maja. Y le quedan unas botas!! Uo!!
Toca pagar. Y no se sabe si por error o por elección divina me cobran 13 euros de menos.
Salgo como un niño con zapatos nuevos (nunca mejor dicho) tanto que no puedo esperar a llegar a casa para cambiarme.... jejeje
Y resulta que me han dado un pie de cada número y no hay más botas!!!
Si es que la vida a veces no puede ir a peor....
P.D: que a mi no me gusta de exagerar eh!
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentario:
tía qué fuerrrte!
yo de ti me cortaba los pies, seguro que no tendrías problemas con las botas!
Publicar un comentario